Bendita sea la novia del torero. Los tristes que se ríen de la tristeza. Los calvos que se quitan el sombrero, ante la dignidad y la belleza... Benditos sean.
Género: Acción / Racismo Dirección: Ryan Coogler Protagonistas: Michael B. Jordan, Miles Caton, Delroy Lindo, Hailee Steinfeld, Wunmi Musaku Duración: 120 minutos Año: 2025
Ryan Coogler es uno de esos directores con un claro interés por el cine con carga racial, sin embargo, lejos de lanzarte dramas cargados a la lágrima el tipo siempre ha optado por la "entretención con mensaje", digamos, insertarse en el mainstream y desde ahí meter algunas ideas. En su camino encontramos películas como Creed (2015) o Pantera negra (2018), ejemplos claros de lo antes dicho, y para 2025 lo tuvimos de regreso con el que debe ser en términos narrativos su proyecto más ambicioso a la fecha. Dicho lo anterior, lo que encontramos en Sinners es un respetuoso y sentido homenaje a la cultura afroamericana inserto en una película de vampiros. ¿O será al revés? Como sea, dividida en dos partes bastante marcadas, la película construye una historia centrada en la hermandad del mundo negro en los Estados Unidos y su contribución a la historia de occidente, para luego entregarse en picada a la acción durante su segunda hora. El resultado es una película muy interesante que apuesta por equilibrar acción + contenido, y donde salvo por algunos detalles en su recta final el objetivo se cumple absolutamente.
(¡Atención!: Spoiler moderado desde acá)
Pues lo dicho, que en su primera hora Sinners se cuece a su ritmo para mostrarnos a sus personajes. Dos hermanos gemelos (Michael B.Jordan) que vuelven a su pueblo de infancia en Minnesota tras haber hecho algo de fortuna en Chicago. Su intención es invertir y construir un bar "para su gente", un lugar de reunión y entretenimiento donde el mundo afroamericano de la zona pudiese olvidar sus penas. En dicho camino la película se detiene en muchos detalles que el guion desea que observemos. Hay guiños al mundo esclavo en los Estados Unidos de comienzos del Siglo XX, al racismo evidentemente, a la pobreza ligada al alcoholismo, y un especial énfasis puesto en como la música del mundo negro, el blues y sus derivados, acabaron permeando en nuestras vidas incluso hasta hoy. Todo lo mencionado aparece en pantalla durante la primera hora de película mientras estos gemelos (cada cual con su respectiva historia de amor para amenizar) recorren el pueblo reclutando a gente para que trabajen en su bar.
En su segunda mitad, sin embargo, la película realizará un giro brusco en cuanto a formas. Se terminará el recorrido cultural y aparecerá el mal, encarnado en vampiros blancos, y con esto comenzará la acción. Ahí tendremos luchas y sangre por montón. Ahora, curiosamente esta me ha parecido la parte más débil de Sinners, con algunos momentos de tensión que se alargan demasiado (diálogos en donde los vampiros desean ingresar a este bar que están bien pero se estiran más de lo necesario) y un final con el que Ryan Coogler se ha querido dar un gusto (que el protagonista se transforme en una especie de Rambo que mata a todo quien tiene por delante) pero que luce completamente exagerado y fuera de lugar.
Ahora, todo sea dicho, nada de lo anterior empaña a una película que como experiencia resulta más que satisfactoria. Sinners es lo mejor que ha filmado Ryan Coogler a la fecha y ya solo por su primera hora vale completamente la pena. El resto es mera entretención.
¿Lo mejor? Esa primera hora en donde Ryan Coogler realiza un cuidado homenaje al mundo pobre y esclavo en los Estados Unidos de comienzos de Siglo XX.
¿Lo peor? Lo dicho, en su segunda parte hay detalles que restan.
¿Dónde verla? Está en Hbo Max.
Nominada a los Globos de Oro como Mejor Película (Drama), Dirección, Actor principal, Guion y Canción Original. Ganadora a Mejor Banda Sonora y Logro en Taquilla.
Nominada a 16 Premios Oscar, incluyendo Mejor Película, Dirección, Guion Original, Actor Principal, Actor de Reparto, Actriz de Reparto + varios premios técnicos.
4/5: Excelente.
Otras películas de Ryan Coogler y Michael B.Jordan:
Jean-Luc Godard es uno de esos personajes que han dividido la historia. Uno de los impulsores de la llamada Nouvelle vague (nueva ola), movimiento cultural que revolucionó en Francia aquello que se entendía por "hacer cine" para 1960 y que ciertamente a lo largo del tiempo acabó influyendo en autores de todo el mundo. En la actualidad, sin embargo, no son pocos quienes consideran que este tipo de arte se encuentra sobre valorado y que quienes lo aprecian básicamente lo hacen por pedantería o supuesta intelectualidad. El debate seguro será eterno y frente a este el siempre especial Richard Linklater (que ha vuelto con todo en 2025) ha querido marcar posición realizando una película/homenaje en torno a la figura de Godard, particularmente a todo aquello que rodeó su debut A bout de souffle (1960), desde la previa hasta la filmación propiamente tal.
Mediante un relato tremendamente cuidado por tanto Linklater nos invita a acercarnos a la figura de Godard, crítico de cine que ansiaba poder dirigir con el fin de poder desarrollar métodos que desafiaran al convencionalismo, incluyendo planos exteriores, diálogos improvisados, personajes que interactúan con la cámara, pérdidas de continuidad entre tomas o descuadres por mil, todo esto complementado por una personalidad absolutamente despreocupada. En dicho sentido al tipo lo muestran como si todo le diese igual, al punto de rozar con la holgazanería con varios momentos (los más cómicos de la película también) en donde vemos a un Godard ocioso derechamente haciéndole el quite al trabajo.
Filmada como era lógico en blanco y negro e intentando emular el estilo de Godard en en cada toma, Linklater ha querido también regalar un respetuoso homenaje a todos aquellos personajes que hicieron posible el desarrollo no solo de la película si no que de esta "nueva ola". Fuera de mostrar la búsqueda de Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg (de enorme parecido con Zoey Deutch) como protagonistas o entregarle un espacio de relevancia a Les 400 coups ("Los 400 golpes", 1959) de Francois Truffaut (la película con la que efectivamente comenzó todo el movimiento), la dirección es también explícita en mostrar durante todo el trayecto los nombres de quienes intervienen en cada acción.
El resultado de todo esto es un filme fiel al contexto que pretende reflejar, es decir, un producto apto para amantes del cine pero no necesariamente para cualquier espectador. Nouvelle vague es casi un documental realizado con enorme cariño por lo que seguro maravillará a quienes valoran este tipo de piezas arqueológicas pero, digámoslo, no a muchos más.
¿Lo mejor? La recreación impecable del contexto.
¿Lo peor? Se queda en el homenaje y no plantea dilemas respecto al movimiento. Tampoco es que pretenda hacerlo.
¿Dónde verla? En Netflix.
Nominada a los Globos De Oro como Mejor Película Comedia o Musical.
Género: Drama Dirección: Oliver Laxe Protagonistas: Sergi López, Bruno Núñez. Duración: 110 minutos Año: 2025
Aclaración previa importante: Sirat es una de esas películas que entregan una experiencia y que por lo mismo deben verse desde cero, sabiendo nada de ellas. Además, debido a su trámite es muy difícil escribir una reseña sin realizar spoilers. Recomiendo por tanto a todo quien lea esto que se detenga ACÁ, vaya a verla y luego regrese.
Hecho el alcance, ahora si voy...
Estamos acostumbrados a ver películas de sobrevivencia. De esas donde un monstruo alienígena o un fenómeno paranormal persigue a los protagonistas y el dilema está puesto en si estos lograrán salir vivos. Nos divertimos con estas películas, las disfrutamos comiendo palomitas y a lo más, si están bien construidas seguramente empatizaremos con quien protagoniza y desearemos que se salve. Pero no mucho más. No sufrimos con el cine. ¿Es que quién querría sufrir viendo una película?¿No qué el cine es mero entretenimiento? ¿Hecho para hacernos felices y ayudar a abstraernos de nuestras miserias? ¿Para darnos esperanza con finales épicos donde los buenos triunfan? Pues bien, Sirat funciona en otra línea. Es cine de sobrevivencia que pretende hacernos sufrir, que aterricemos de golpe para recordarnos que el infierno en la tierra existe, que muchos lo atraviesan aunque en nuestro banal mundo de redes sociales no nos enteremos. Sirat quiere efectivamente hacernos sentir miserables, ¿Asunto cuestionable? Es materia de debate.
Yendo a la historia que se nos cuenta. El principal mérito que veo en Sirat es su capacidad para entregar dos películas en una. Me explico, durante su primera mitad el filme no es más que una road movie cualquiera. Un padre que junto a su hijo pequeño van recorriendo fiestas en Marruecos mientras buscan a su hija pues "les han dicho" podrían encontrarla por ahí. ¿Se ha ido de la casa? ¿Está con algún novio? ¿La han raptado? Lo cierto es que no sabemos demasiados detalles del contexto y la película centra su trayecto inicial más bien en mostrarnos el entorno que rodea a estas fiestas, decenas de personajes desconectados de la sociedad y que entre alcohol + música electrónica hipnótica encuentran un escape que les permite sobrevivir sin enterarse de aquello que vivimos "los comunes y corrientes".
Lo dicho entonces, que durante media película acompañamos a los protagonistas en su búsqueda y nos creemos que el dilema estará puesto en si este padre encontrará o no (y en qué condiciones) a su hija. A medio andar, sin embargo, el guion realizará un giro brusco y comenzará otra cosa. Una diametralmente diferente. La película de golpe se transforma en un drama gigante con un momento puntual tremendamente doloroso e impactante (como hace mucho no se veía en el cine), al punto de que muchos han cuestionado al filme por la crueldad gratuita que entrega al espectador. El sufrimiento por el mero sufrimiento. ¿Recuerdan algunos la polémica en torno a Irreversible (2002) de Gaspar Noé décadas atrás? Pues acá el fenómeno es similar.
No concuerdo, sin embargo, con aquellos que lanzan dicha crítica pues Sirat (así como Gaspar Noé en su polémica película) tiene un punto o más bien una pregunta: ¿Se puede sobrevivir a la tragedia? Y aquello Oliver Laxe logra transmitirlo a la perfección. La desolación en medio del más absoluto drama, el dar vueltas en círculo sin encontrar una explicación es algo que la dirección del francés/español ejecuta de manera impecable, construyendo incluso en su recta final una película de sobrevivencia sin necesidad de monstruo alguno, porque lo dicho, que el infierno está en la tierra, lo viven y lo sufren en el más completo anonimato miles de seres humanos de las más diversas formas y sin que siquiera te enteres. Y eso Sirat ha querido hacértelo vivir.
¿Lo mejor? Toda la segunda parte del filme y, por cierto, la música.
¿Lo peor? La primera mitad puede a muchos les parezca lenta y que "no pasa nada".
¿Dónde verla? Está en MovistarPlus y actualmente en cines.
4.5 : Brillante.
Nominada a los Globos de Oro como Mejor Película Nabla no Inglesa y Mejor Banda Sonora.
Nominada a los Premios Oscar como Mejor Película Internacional y Mejor Sonido.
Género: Drama Dirección: Joachim Trier Protagonistas: Renate Reinsve, Stellan Skarsgard, Elle Fanning Duración: 120 minutos Año: 2025
Unos años atrás varios conocimos a Joachim Trier a partir de 'La peor persona del mundo' (2021), una buena e interesante película (también con Renate Reinsve como protagonista) que situaba su relato en torno a una joven algo perdida que rodaba por el mundo sin encontrar satisfacción. Lo cierto es que el director ha caracterizado su filmografía en colocar a mujeres (sus traumas y psicología) como ejes de relato, habiendo en 2017 explorado los daddy issues mediante la curiosa Thelma (un bicho raro de película que mezcla super poderes con dificultades ocasionados por una formación religiosa), algo que en su más reciente Valor sentimental (colocaré el título en español, mira que en noruego es algo impronunciable) intensifica de manera magistral. En esta ocasión nos muestra la vida de Nora, una connotada actriz de teatro hija de un reconocido director de cine, con quien sostiene una tensa y distante relación. Los hechos se desatarán cuando este padre busque a su hija con el fin de ofrecerle un papel que fue "escrito para ella", lo cual obligará a Nora a enfrentar sus heridas de abandono, a tener que lidiar entre el rencor y el perdón.
Dicho lo anterior, puede que el ritmo de la película resulte dificultoso para el público, y es que estamos ante un drama que se toma tiempo para develar la realidad psicológica de cada uno de los personajes, sin embargo, cualquier dificultad de ritmo se compensa con sus magníficas actuaciones, comenzando por la sólida Renate Reinsve que con mucha sobriedad interpreta a una mujer que carga el peso de un daño de infancia que le sobrepasa, lo mismo con el soberbio Stellan Skarsgard en el rol de un hombre egomaníaco que ha sido egoísta a lo largo de su vida y que ante el inevitable paso de los años necesita desesperadamente reconciliarse con su pasado. Al duelo de ambos se suma una notable Elle Fanning que hace de sí misma personificando a una actriz de hollywood acostumbrada a realizar papeles livianos y comerciales pero que acá se esfuerza por meterse en una papel con carácter y profundidad.
Valor sentimental es la mejor película a día de hoy en la carrera de Joachim Trier. La vida no siempre resuelve los conflictos a gritos o entre emocionantes explosiones. Muy por el contrario, la mayoría de las veces avanza en silencio y de eso va esta película, una que se cuece a fuego lento y que sin histerias ni histrionismos gratuitos nos recuerda cuan presos somos del pasado.
¿Lo mejor? Stellan Skarsgard. Gigante. ¿Lo peor? Puede resulte algo lenta para algún público. ¿Dónde verla? Por ahora en cines y en mi Plex.
Nominada a los Globos de Oro como Mejor Película (Drama), Dirección, Actriz Principal, Actor y Actriz de Reparto, Guión y Mejor Película de Habla No Inglesa.
Género: Drama Biográfico. Dirección: Richard Linklater Protagonistas: Ethan Hawke, Bobby Cannavale, Margaret Qualley, Andrew Scott. Duración: 100 minutos Año: 2025
Vaya placer de película nos acaba de regalar Richard Linklater. CINE con mayúsculas. El cruce perfecto entre un guion espléndido y una interpretación inspiradísima por parte de un Ethan Hawke que encuentra acá el mejor papel de su carrera (pásenle todos los premios YA) encarnando al legendario letrista Lorenz Hart, creador de varios éxitos durante los años 30' en compañía del músico y compositor Richard Rodgers. De hecho, precisamente la película abre planteándonos un "conflicto" entre ambos. Un alejamiento pues Rodgers ha experimentado el éxito comercial gracias al musical Oklahoma!, el cual ha compuesto junto a Oscar Hammerstein y no con Hart. La película nos sitúa entonces en la barra de un bar donde el letrista ahoga su dañado ego entre varias copas de whiskey junto a un barman y un solitario músico que acompaña los diálogos sentado al piano.
El caso es que Blue moon funciona a varios frentes. Fuera de la entregadísima labor de Ethan Hawke, la cual vuelve al personaje tan entrañable como fascinante, está el guion y la cantidad de ideas que el intelectual vomita a mil por hora, desde su desprecio por la simpleza de Oklahoma!, su admiración por Rodgers y la necesidad de volverse un hipócrita ante él con tal de obtener su aceptación, su declarada ambigüedad sexual (se auto denomina un amante de la belleza. Hombres, mujeres, flores, libros, da igual) hasta el enamoramiento que profesa hacia una chica que acaba de conocer.
Lorenz Hart es representado acá como una vorágine encantadora, una constante verborrea. También como ese artista intelectual que se sabe brillante, creativo, tremendamente sensible pero a la vez incomprendido por un mundo que muestra interés por asuntos más banales y sencillos que él. La película trata al personaje con mucho cariño pero también es tremendamente cruel. Y en dicha dicotomía radica su principal mérito. Nunca sabemos si adorar a este personaje o tenerle lástima. Intenciona de manera clara, por ejemplo, su diferencia de estatura con su amada chica (Margaret Qualley, que además de ser alta acá seguramente la pusieron a usar tacos para acentuar aún más las diferencias), generando la constante sensación visual de estar ante un personaje diminuto para el mundo. Un patito feo. Sin embargo, así es la vida, no? Linklater nos recuerda que desde siempre la imagen ha sido todo para obtener éxito pues al final del día, los chicos populares se quedan con las chicas guapas... y no hay más.
Técnicamente la película logra mucho con (muy) poco. Los hechos se suceden a lo largo de una noche dentro de un bar por lo que las locaciones utilizadas son mínimas. Debido a esto el filme se sostiene básicamente en las tomas, interpretaciones y el sólido guion que presenta. Puede que por lo mismo a algunos el trámite se les vuelva algo pesado. Pero para gustos colores, en lo personal me la he gozado de comienzo a fin gracias a los magníficos sub textos que regala, que son muchísimos.
¿Lo mejor? El guion, la cantidad de ideas sabrosas que regala cada diálogo que expresa un soberbio Ethan Hawke.
¿Lo peor? Puede debido a la verborrea del protagonista a momentos la película se vuelva pesada para algunos.
¿Dónde está? En cines y en mi Plex.
Nominada a los Globos de Oro como Mejor Película y Mejor Actor Principal.
Género: Drama / Inmigración Dirección: Paul Thomas Anderson Protagonistas: Leonardo Di Caprio, Sean Penn, Chase Infiniti, Benicio Del Toro, Teyana Taylor. Duración: 160 minutos Año: 2025
Tal parece que desde hace un tiempo a la fecha Paul Thomas Anderson ha decidido cambiar el tono. ¿Y quién podría culparlo de algo así? Que el tipo hasta unos años atrás venía tocando diversos tópicos dentro del drama y puede que él mismo haya sentido que tanto con Inherent vice (2014) como con la psicológica Phantom thread (2017) se había puesto algo pesado con el público. El caso es que ya en 2021 lo vimos regresar ligero con la adolescente Licorezze pizza y este año evidentemente ha querido ir por más, es decir, ha buscado contar una historia dramática pero matizada con dinamismo y humor. El problema es que algo sigue fallando en la fórmula, nuevamente dejando la sensación de que cuando Anderson intenta ser "divertido" se encuentra fuera de lugar por lo que debe impostar recursos dejándonos una película que no cuaja del todo.
Me explico. Con esta One battle after another el director ha decidido tocar una fibra particularmente sensible para las sociedades actuales: la inmigración. Pero lejos de plantarte un dramón de lágrima fácil, decide contarnos un cruce de historias (de tres personajes básicamente) bastante dinámico en donde la realidad inmigratoria no es más que un contexto, un telón de fondo frente al cual se desarrolla el culebrón principal. De esta manera Anderson construye un hilo bastante inteligente, iniciando su historia casi veinte años atrás cuando un grupo de jóvenes de izquierda se enfrenten al poder intentando llevar adelante su "revolución". Con este fin liberarán inmigrantes prisioneros y también asaltarán bancos para subsistir. Algo saldrá mal eso si y las consecuencias (dieciséis años más tarde) las veremos en pantalla.
Dentro de lo positivo de la película estará la primera hora, dividida en dos actos. Uno situado en el pasado donde conocemos a los tres personajes principales, sus nexos y las conexiones que marcarán el resto de la historia, y un segundo en donde vemos en que están estos tres personajes en el presente. Hasta ahí, más allá de algún detalle (que los hay) podríamos decir que el asunto marcha bien. Será en la segunda hora, sin embargo, cuando la película tome una decisión y se cargue definitivamente hacia una dinámica frenética en tono declaradamente de comedia, y ahí dividirá aguas. Principalmente porque el tipo de humor al que recurre roza lo ridículo con un Leonardo Di Caprio que está peor que nunca, hay que decirlo, convertido en una especie de caricatura de si mismo y en total piloto automático.
De todas formas toda la sección media de la película resulta bastante simpática y se logra llevar (aporta además la aparición de Benicio Del Toro en pantalla, refrescando el sobre cargo que genera Di Caprio) pero donde definitivamente el asunto desconecta es en la recta final, cuando el director decide regalar un desenlace eterno y repleto de sin sentidos, de situaciones fortuitas que evidentemente favorecen a los protagonistas de manera tan cliché como poco creíble. El resultado entonces es una película interesante pero que va claramente de más a menos.
Cabe destacar también algunos elementos técnicos con los que el director se luce, como la música (fantástica y disonante en cada escena de acción) o ciertas tomas a las que se les ha sacado gran partido (una carretera que sube y baja constantemente, por ejemplo), sin embargo, el cine no es solo tecnicismo, la forma en que se nos cuenta una historia es relevante y ahí Anderson vuelve a quedar en deuda a la hora de acercarse a la comedia.
¿Lo mejor? La primera hora, Benicio Del Toro, la música y ciertas tomas.
¿Lo peor? Leonardo Di Caprio y la media hora final, plagada de situaciones fortuitas poco creíbles.
¿Dónde verla? En HboMax.
Nominada a los Globos de oroa Mejor actor y actriz principal, actriz principal, actor de reparto y banda sonora. Ganadora como Mejor Película (comedia o musical), Mejor Dirección, Mejor Guion y Mejor Actriz de Reparto.
Nominada a 13 Premios Oscar, incluyendo Mejor Película, Director, Actor Principal, Actor de Reparto, Actriz De Reparto, Guion Adaptado, Montaje + varios premios técnicos.
Género: Drama Dirección: Ari Aster Protagonistas: Joaquin Pheonix, Pedro Pascal, Emma Stone Duración: 140 minutos Año: 2025
El mundo está hecho una bolsa de gatos. Vivimos la era de la sobreinformación, la cual ha empoderado al ciudadano de a pie haciéndole creer que es dueño de algo, comenzando por sus ideas (¡cual de todas más disparatada y radical!). Sin embargo, esto es una fantasía. Al final del día, estemos donde estemos parados le somos funcionales a los grandes capitales. Y me parece en estos años no he visto una película que represente mejor esta situación que Eddington de Ari Aster.
El director ha sido astuto, por lo que ha tomado la vorágine del año 2020 como contexto para representar lo dicho. Nos sitúa en Eddington, una comunidad rural ficticia ubicada en Nuevo México, donde confluirá el absoluto caos ideológico. La paranoía conspiranoica desatada a partir del virus Covid-19, el abuso de redes sociales como arma de denuncia (donde todo se graba, publica y viraliza), las protestas contra el racismo y la policía (de la mano con el infantilismo revolucionario), el desate de la violencia o el avance de las pseudociencias (algo que el director ya había explorado en Middsommar pero acá lo hace con mayor sutileza), son algunos de los temas que se cruzan de manera extraordinaria en Eddington, y que bueno, resultan fáciles de reconocer considerando lo frescos que se encuentran en nuestra memoria.
En medio de toda esta locura se desarrollarán dos hilos narrativos en la película: uno evidente y uno subterráneo. En primer plano tendremos la disputa personal entre el alcalde de Eddington y un comisario del pueblo (geniales Pedro Pascal y Joaquin Pheonix en sus roles), mientras que por debajo estará el dilema de los intereses económicos versus el resguardo medio ambiental, esto expresado en la intención de instalar alrededor de la ciudad un centro de datos de IA llamado SolidGoldMagiKarp. En dicho sentido, la recta final de la película es un verdadero desmadre, un "nadie sabe para quien trabaja" que puede resulte complejo de seguir para el espectador, sin embargo, una vez atravesado el huracán vendrá el notable epílogo, un cierre tan brillante como desolador que clarifica absolutamente todo y nos recuerda que "ellos" siempre ganan. Que sea como sea, los grandes capitales privados utilizarán su inmenso poder para imponerse.
Sencillamente brutal. Por paliza la mejor película de Ari Aster a la fecha.
¿Lo mejor? El caos ideológico que la película cruza.
¿Lo peor? Cuesta encontrarle algo pero si es por buscar, puede que la recta final se desordene demasiado.
¿Dónde ver? Proximamente en HboMax. Aún no hay fecha.