lunes, 21 de junio de 2021

Censor (2020)

Género: Terror
Dirección: Prano Bailey-Bond
Protagonistas: Niamh Algar, Sophia La Porta 
Duración: 75 minutos
Año: 2020

Si uno realizase una primera película seguro que querría abarcar todo, plasmando en poco más de una hora todas las ideas a las que les vienes dando vuelta por al menos quince años, fuera de homenajear a aquellos directores que te han ayudado a ser quien eres. El problema es que quien mucho abarca poco aprieta, que es lo que me parece le ha ocurrido a Prano Bailey-Bond con su primera cinta. La directora ha querido desarrollar un thriller que tributase al cine ochentero de horror (al mundo del VHS particularmente), situándolo en una época y contexto particularmente conservador, además meterse con todo el rollo psicológico de una protagonista que vive un drama que se acaba mezclando con la realidad y lanzar un mensaje político entre medio. Y bueno, frente a tanto (y en una película tan corta además) no podía ser otro: confusión

Lo dicho, que la partida promete. Una mujer (Enid) se desempeña como censora de cine gore, decidiendo que películas se podrán ver o que escenas deben editarse para un determinado público, esto en una Inglaterra en plenos años ochenta, con una prensa conservadora que ejerce presión respecto al uso de la violencia en el cine, aludiendo que debido a estas películas la sociedad comete cada vez más crímenes. Además, en paralelo nos enteramos de su drama: cuando niña perdió a su hermana en circunstancias nunca descubiertas, situación que la continúa persiguiendo (y atormentando) pese al paso de los años. Hasta ahí, todo bien, los primeros veinte minutos de película interesan y motivan a ir por más, el problema es que desde entonces el asunto se enmaraña.

La directora tiene un buen punto: el arte (el cine en este caso) no es el problema. Si un artista canta, pinta o escribe respecto a asesinatos, masacres o violaciones no significa que sea un enfermo mental. Si alguien está mal, es la sociedad. Prano Bailey-Bond desarrolla esta idea y por un momento logra el cometido, sin embargo, enlaza esta idea con todo el drama psicológico de la protagonista, con una serie de escenas que Enid imagina y que restan mucho ritmo, fuera de absurdos de guion que también te sacan (sobre todo en la recta final), donde incluso la directora se da el gusto de asesinar a un abusador en una escena realmente poética, pero nuevamente fuera de contexto, o un cierre delirante (no la contaré acá, hay que verla) que te dejará marcando ocupado...

En definitiva, una idea inicial interesante y potente pero que en el desarrollo acaba confundiéndose entre tanta cosa que la directora quiso meter. No se entiende al final si esto es una película de terror, un homenaje al cine gore, un drama psicológico respecto a la pérdida, una crítica social a los medios o quizás un poco de cada cosa. 

¿Lo mejor? El mensaje de que "esto es cine, trata tu problema y no te lo tomes tan en serio...".
¿Lo peor? Que la película se vuelve lenta, se enreda sola y resulta confusa en el global. 

2.5 / 5 : Te arriesgas...

sábado, 12 de junio de 2021

Stowaway (2021)

Género: Ciencia ficción
Dirección: Joe Penna
Protagonistas: Anna Kendrick, Toni Collette, Daniel Dae Kim, Shamier Anderson
Duración: 115 minutos
Año: 2021

No hay caso, me gustan las películas espaciales, al punto de que una película como Stowaway, llena de ripios tanto técnicos como de guion, de todas formas me la he gozado. Me ha gustado de partida el que la cinta se plantee lejos de la acción (aspecto que sin duda habrá decepcionado a muchos), siendo la trama más bien reflexiva y, digámoslo, incluso lenta. El punto es que el eje de la película no es el suspenso (spoileo: no hay bichos raros) sino más bien el espíritu de sobrevivencia del ser humano, enmarcado en un ambiente claustrofóbico, con escaso margen de error y mucha racionalidad de por medio. 

La historia que nos muestran es la de tres astronautas dispuestos en una misión a marte, la cual debería durar en teoría dos años. El objetivo es el de siempre: preparar condiciones de vida en el planeta rojo. En el camino, sin embargo, aparece un problema y todo se les irá al carajo, debiendo tomar decisiones en el momento con el objetivo de sobrevivir. Las actuaciones de la película (de solo cuatro personajes) cumplen, siendo Toni Colette y Daniel Dae Kim quienes llevan la batuta en todo momento, mientras que los aspectos técnicos están muy bien, sobre todo aquellos instantes (para quienes logren no dejar la película tras la primera hora) en donde los personajes deben salir al espacio exterior, ahí la tensión se eleva al máximo regalando los mejores 15 a 20 minutos de película, los que por cierto, hacen que todo el viaje previo haya valido la pena. Aunque claro, siempre estarán los absurdos del guion y la falta de explicaciones coherentes frente a lo que está ocurriendo...

(Spoiler descarado desde acá).
El problema, o los problemas más bien, con que carga Stowaway pasan principalmente por unos absurdos imposibles de pasar por alto. Un personaje que "se les cuela" en la nave sin que nadie se haya enterado (demasiado poco creíble por donde se mire), una nave preparada para ir a marte pero que no puede sobrevivir a una pequeña falla que les irá dejando sin oxígeno, y algo que en lo personal me cuestioné desde el primer minuto en que deben decidir (y que la película jamás explica): si algo ha fallado de manera tan pero tan grotesca... ¿por qué no vuelven? Es absurdo insistir en una misión que ya va tocada. Habría sido interesante que la película se metiese ahí, mostrando algún conflicto con intereses económicos (que se yo, "no podemos volver porque el proyecto ha costado mucho dinero", o algo por el estilo) pero el guion desaprovecha aquella por completo aquella oportunidad. 

Un punto a favor eso si (o medio punto en realidad): cuando es el negro moría, había que dejarlo, sin embargo, cuando es uno(a) de los(as) astronautas quien corre riesgo, extreman recursos. Esa idea (¡qué lamentablemente tampoco se desarrolla más allá!) me gustó mucho, aunque solo fuese insinuada. 

Y así, la película cumple con lo justo debido a los momentos de tensión bien lograda que encuentra en su recta final y la tensión psicológica que propone entre los personajes, sin embargo, falla rotundamente debido a la evidente falta de rigurosidad en su argumento.

¿Lo mejor? La tensión en la recta final.
¿Lo peor? La decena de absurdos del guion y oportunidades que este desaprovecha.
¿Dónde la vi? Está en Netflix.

3.0 : Buena, se deja ver... 


Otras películas de Anna Kendrick:

Otras películas de Toni Collette:

jueves, 20 de mayo de 2021

Showgirls (1995)

Género: Drama / Sexualidad / Erotismo
Dirección: Paul Verhoeven
Protagonistas: Elizabeth Berkley, Gina Gershon
Duración: 120 minutos
Año: 1995

Y cerramos con esta el mini ciclo dedicado a Paul Verhoeven, mientras esperamos la llegada de 'Benedetta' en unos meses más...

Tras el éxito rotundo obtenido con 'Basic instinct' el director osó ir más allá, sin embargo, esta vez alejándose del thriller y pasándose directamente al drama. Aunque claro, ¡es Verhoeven!, por lo que evidentemente intentará embalsamar su película con un tono liviano y comercial. 

¿De qué va 'Showgirls'? Simple: del sueño americano. Con una chica de protagonista eso si, por lo que el asunto explotará al máximo la sexualidad del personaje. El resultado sabido es que fue muy mal recibido, al punto de quemar absolutamente todo el crédito obtenido hasta ese entonces por Verhoeven. Las razones del fracaso (recordemos, la película fue escupida por la crítica y considerada la peor de aquel año por todos) pueden ser muchas: la actuación amateur de Elizabeth Barkley (y del elenco en general, a excepción de Gina Gershon, que está muy bien aquí) o la aparente liviandad de su argumento. Para mi, sin embargo, 'Showgirls' es el chiste de Paul que nadie entendió. Porque al fin y al cabo, el camino que el director intentó acá transitar fue el de siempre: meterse en la industria y desde dentro lanzar sus dardos, el problema es que este producto le quedó demasiado caricaturesco, al punto de que nadie se lo creyó ni quiso entender. 

La historia era simple: una mujer pobre con ganas de dinero y de hacer lo que sea para lograr sus objetivos. ¿Y a qué puede recurrir una joven así en pleno Las Vegas? (o en cualquier parte del mundo en realidad): a vender su cuerpo y escalar en base a ser objeto de deseo. Y no hay más. En el camino se encontrará con competencia, un montón de abusadores y personajes dispuestos a traicionar hasta a su madre, digamos, capitalismo del bueno, puro, duro y grotesco. ¿Algo más? Pues claro, que es Paul Verhoeven: tetas, tetas y tetas, culos por millón, notables coreografías (de lo mejor que tiene la película) y por supuesto, sexo (con y sin ropa). 

Mirándola hoy, a veinticinco años de distancia me encanta el que la película no imponga una moralidad, sin embargo, su gran carga es que se queda a medio camino de todo, juega a ser profunda pero con papeles y actuaciones demasiado superficiales. Hay mucho cliché en el guion y lo de Elizabeth Barkley es honestamente de vergüenza, todo el tiempo parece estudiante de teatro (aunque insisto, el elenco completo también). Con todo, cabe destacar la osadía de Paul Verhoeven para intentar llevar al límite su propuesta pese a que en esta ocasión fracasó en el objetivo.

¿Lo mejor? La idea del sueño americano, la sexualidad en pantalla y las coreografías, que son excelentes.
¿Lo peor? Las actuaciones, terribles. La película ha envejecido muy mal en ese sentido. 

3.0: Buena, se deja ver...


Otras películas de Paul Verhoeven:

jueves, 1 de abril de 2021

Basic Instinct (1992)

Género: Romance / Sexualidad/ Policial.
Dirección: Paul Verhoeven
Protagonistas: Sharon Stone, Michael Douglas, Jeanne Tripplehorn
Duración: 120 minutos
Año: 1992

Dale, que vamos a seguir con Paul Verhoeven. Ese director que no pudo/quiso ser grande pero que en 1987 la metió en el ángulo con Robocop, consiguiendo crédito suficiente como para tres años más tarde insistir en la acción con Total recall (1990), aunque esta vez con actores cotizados en el mercado como Arnold Schwazenegger y una emergente Sharon Stone. El caso es que le volvió a ir bien por lo que recibió carta blanca para jugar a donde quisiese en sus siguientes filmes, y aquí viene la jugada maestra, pues en lugar de insistir sobre la misma tecla decidió girar en U para patear el tablero y centrarse en dos temas: sexualidad y mujeres. Dos temas que en realidad se vuelven uno en Basic instinct, recluyendo nuevamente a Sharon Stone y sumando a Michael Douglas, que por esos años era todo un rockstar en Hollywood. Ya sabemos, eran otros tiempos...

Desarrolla así Verhoeven un thriller bastante cliché, digamos, la clásica historia de "quien es el asesino", donde lo realmente relevante es todo el rollo sexual que mete el guion y por supuesto la figura de Sharon Stone, que emerge hasta niveles pocas veces vistos en la historia del cine, y lo más maravilloso de todo es que no por la razones acostumbradas. Porque hagamos memoria (o bueno, quienes lo vivimos), hablando de sexualidad femenina ¿Qué era lo que nos presentaba el cine comercial hasta ese entonces? Lo más "osado" fue ver a Kim Basinger unos años atrás bailarle a un hombre con 'You can leave your hat on' de Joe Cocker de fondo. ¿Y qué es lo que nos muestra Paul Verhoeven? A una mujer empoderada de su sexualidad, con una actitud de temer, dispuesta a agarrarte de los huevos y soltarte cuando le diese la gana. Bisexual además. ¿Algo más? Pues claro, escenas extensas de sexo (dentro de los cánones que la industria podría permitir en 1992, no debemos olvidar que esto era cine comercial y pasaría por los cines. Seguro que hoy el director mostraría más), orgasmos varios y un cruce de piernas con vagina incluida. ¿Una vagina en pantalla grande? Paul lo hizo, con mítica escena además. Sin embargo, pese a todo lo mencionado, donde la película realmente triunfa no es cuando va hacia lo explícito sino más bien cuando es sutil. 

No creo que Verhoeven lo haya hecho intencional pero inevitablemente en el triángulo protagonizado por Michael Douglas (Nick) + Jeanne Tripplehorn (Beth) + Sharon Stone (Catherine Tramell) acaba enfrentando aquel presente con nuestro presente en materia de relaciones. Nick sabe tiene a Beth en sus manos, la utiliza, puede violentarla, amedrentarla, violarla incluso y ella sigue ahí. Le grita que acuda a un terapeuta para que "así pueda conseguir un orgasmo", y ella sigue ahí. De pronto conoce a Catherine, quien instala una exquisita tensión sexual entre ambos, y él pierde el control por completo. En cada escena creemos/esperamos que tendrán sexo, pero no es así, Catherine (Verhoeven en realidad) estira la tensión al límite de manera magistral. Ahora, Catherine Tramell es tema aparte por si sola, ¿Una perla? Sus diálogos descolocando a una serie de policías al hablar de su gusto por el sexo ("Me gusta que usen las manos y dedos..."). ¿Otra perla? El que en distintas escenas se sugieran sus pezones bajo sus prendas. Notable detalle y un simbolismo (esta vez si intencionado por el director) muy adelantado a su época. También es intencionado el que se muestre sexo oral y sea él quien complazca primero a ella. Enorme, porque insisto: era el Hollywood de 1992. 

El humor de Paul Verhoeven también está presente en pequeños momentos de la película: Nick prendiendo la radio en medio de una escena del crimen, una película de monstruos en televisión mientras este duerme borracho en un sillón o un ridículo baile en medio de una fiesta noventera. Todos regalos del autor para quienes disfrutamos de su obra. ¿Y algún detalle a criticar? Por supuesto, que no todo es perfecto: los giros argumentales en la recta final, con un cierre que es un total disparate. Aunque claro, sabemos todo el tiempo que la historia realmente no le importa a nadie, lo interesante siempre es el fondo.

El tiempo acabó situando a Basic instinct en tierra de nadie. Una película osada y rupturista para su época (feminista incluso) pero que ha envejecido mal (como todo el cine de Paul Verhoeven, eh?) porque los detalles son tan pero tan sutiles que resultan difíciles de valorar a simple vista, por lo que acaba quedando el grueso, y ahí la cinta no pasa de ser una corriente película de asesinatos. Con todo, a Verhoeven hay que darle el haber calentado los hogares noventeros con buenas dosis de erotismo y utilizando a una mujer empoderada de su sexualidad como protagonista, algo que incluso la misma Sharon Stone intentó aprovechar en sus siguientes papeles (Sliver junto a William Baldwin, The specialist junto a Silvester Stallone) aunque jamás con resultados similares.

¿Lo mejor? Catherine Catrell.
¿Lo peor? El cierre de la historia, terrible.
¿Dónde la veo? Está en Netflix.

4.0 : Excelente


Otras películas de Paul Verhoeven:

lunes, 8 de marzo de 2021

Robocop (1987)

Género: Acción / Humor negro / Ciencia ficción
Dirección: Paul Verhoeven
Protagonistas: Peter Weller, Nancy Allen, Kurtwood Smith, Miguel Ferrer, Ronny Cox 
Duración: 100 minutos
Año: 1986 

Aviso: en mayo próximo se estrenará Benedetta, el regreso (con 82 años de edad) del gran Paul Verhoeven, por lo que pensé en amenizar la espera frente a tamaño evento realizando un mini ciclo del director. Y bueno, era obligatorio comenzar con esta obra brillante del cine de acción...

¿Dije que es brillante? Pues si. 
Pero hagamos algo de historia. A fines de los años ochenta el holandés Paul Verhoeven llevaba veinte años dirigiendo aunque sin haber podido salir de Europa, sin embargo, a causa de su irreverente estilo de dirección le fue ofrecido este singular proyecto, y si bien en una primera instancia Verhoeven rechazó la película (dicho por él mismo, se alejaba de sus intereses), fue su esposa quien lo convenció del potencial del guion además de la posibilidad de entrar al mercado estadounidense, por lo que acabó aceptando. Finalmente llevaría adelante una caótica filmación, trabajando siempre a contra reloj, bajo muchísima tensión y ante una completa incertidumbre respecto al resultado. Siendo francos, no hubo integrante del elenco que no sintiese el estar filmando una cinta "clase b" que difícilmente obtendría algo de éxito, pero bueno, el talento del conjunto pudo más transformando la película en un verdadero clásico de culto a día de hoy.

Siempre he sentido especial admiración por los artistas capaces de meterse en la industria y lanzar un mensaje desde dentro, que es lo que Verhoeven realizó con maestría en Robocop, a quien le pidieron realizara una película entretenida y llenase algunas salas de cine pero acabó (con ayuda de un elenco brillante) filmando una sátira violenta, brillante e irreverente. El director mencionó años más tarde el que su intención fue enrostrarle a los estadounidenses la visión que él mismo tenía de su sociedad, por eso aquel Detroid corrupto, pobre, violento y culturalmente podrido donde se centra la acción. Verhoeven se da el gusto entonces de soltarlo todo en cien minutos: el sueño americano de escalar sin escrúpulos por parte del empresariado (representado de manera exquisita en el duelo entre Bob Morton y Dick Jones), el acceso a las armas y la corrupción (Clarence Boddicker, que maravilla de personaje), violencia desatada (el asesinato de Murphy o el ED 209 acribillando a un empresario, para la historia), además de una población completamente idiotizada por la televisión y el consumismo (geniales las propagandas y un programa de humor sexista con el que todos se ríen una y otra vez). Y por supuesto que merece una mención aparte el uso del humor negro que ostenta la película, donde esta se ríe de absolutamente todo, incluso de si misma mediante unos planos ridículos (el ED 209 aullando como una hiena mientras patalea en el suelo tras caerse de una escalera o Dick Jones cayendo al vacío de espaldas desde un rascacielos, para partirse de la risa). Todo esto inmerso en una película efectivamente entretenida y que nunca abandona su espíritu de película liviana, que nunca aspira a ponerse seria, lo cual es enorme.

El sorpresivo éxito de Robocop efectivamente abriría puertas para Paul Verhoeven, quien volvería a intentar jugar una carta similar en 1990 con Total recall (esta vez con Arnold Schwarzenegger en el elenco) para luego girar al erotismo en la fantástica Basic instintc (con Sharon Stone y Michael Douglas) y en la incomprendida Showgirls (1995). Un director definitivamente diferente el holandés, para muchos un genio que pudo (y debió) llegar muchísimo más lejos de lo que llegó, y que en 1987 fue capaz de lanzar una bomba violenta e irreverente disfrazada de una película más de acción de la época. 

¿Lo mejor? La sátira social, el humor negro, el uso de la violencia, todo inmerso en una película liviana y comercial. Y algo más: la banda sonora. ENORME.
¿Lo peor? Por buscarle algo, el que la película por momentos cruza el límite al no tomarse en serio. 

4.5 / 5 : Brillante.


Otras películas de Paul Verhoeven:

lunes, 1 de marzo de 2021

Los Perros (Chile, 2017)

Género: Drama político
Dirección: Marcela Said
Protagonistas: Antonia Zegers, Alfredo Castro, Alejandro Sieveking, 
Duración: 90 minutos
Año : 2017

Si, otra película más acerca de la dictadura militar chilena. O más bien una acerca de los hijos e hijas de esta, familiares descendientes de los poderosos que quedaron a cargo de Chile a partir de 1990. Algunos de estos estuvieron involucrados en violaciones a derechos humanos pero jamás pagaron por sus crímenes, manteniéndose siempre protegidos por aquellos que "se encargaron del trabajo sucio". De esto va Los perros de Marcela Said, a quien hay que reconocerle el mérito de no abordar el tema mediante verdades absolutas si no más bien moverse con sutileza, incluso corriendo el riesgo de aburrir a más de alguno con el exceso de poesía. 

Me ha gustado el como la directora nos muestra a los ricos siempre lejos de la vida de los corrientes, asunto que se explicita incluso desde lo geográfico, con constantes tomas en altura, desde donde se ven las luces del Gran Santiago abajo, a distancia. Ahí la historia se centrará en la figura de Mariana Blanco (Antonia Zegers), abriendo de inmediato un nuevo flanco para la película: la temática de género, con crítica incluida al patriarcado. Conocemos así a una mujer que se sabe intocable (lo denota desfachatado actuar) y que vive en su particular burbuja, una en donde no es más que una niñita rica que debe callar entre todos los hombres que la rodean. Su única entretención será el tomar clases de equitación con un ex militar (Alfredo Castro) y someterse a diario a un tratamiento de fertilidad para ser madre a los 42 años de edad. De pronto ciertas luces comienzan a mostrarse, a su profesor lo persigue la justicia por antiguos casos de violaciones a derechos humanos y algunas preguntas la acecharán, mientras en paralelo comenzará a rebelarse frente a su fracasado matrimonio. Y bueno, desde ahí el gran dilema: ¿Romper o no con la inercia y el peso de la herencia cultural? 

Intentará por tanto Marcela Said situar a la protagonista entre ambos frentes: el ser parte de un entorno cívico militar cómplice  de los atropellos de la dictadura pero a la vez víctima de la violencia de su mundo. Ahí, hay mucho talento en la interpretación de Antonia Zegers, quien logra que su personaje genere desprecio y compasión a la vez. 

Hay detalles, sin embargo, donde la película no logra cuajar todas sus aristas. La relación, por ejemplo, entre Mariana y su profesor de equitación desperdicia absolutamente el potencial erótico que esta tenía, por otro lado, el palo que la cinta le da a la cara más hipócrita y animal de los hombres (representada en la figura de un policía de investigaciones que a media película aparece) luce completamente forzado, y finalmente la figura de los perros de Mariana aparece como un tema totalmente abierto a la interpretación del espectador, lo cual es lamentable pues la película no explota dicha figura (el como los civiles utilizaron a los militares como perros, usándolos en algún momento de la historia para luego desecharlos). 

En definitiva, Los perros intenta abordar varios frentes y en esa labor acaba perdiendo fuerza a momentos. Eso si, es una película valiente al abordar el tema de los cómplices civiles de la dictadura chilena, poner el dedo sobre la impunidad aún existente en el país y reflexionar respecto a lo lejos que estamos como país de la reconciliación. 

¿Lo mejor? El pesimismo de las conclusiones que la película instala. 
¿Lo peor? No logra cuajar del todo el tremendo potencial que tenía, solo lo insinúa.

3.0: Buena, se deja ver.

miércoles, 10 de febrero de 2021

I'm Thinking Of Ending Things (2020)

Género: Drama psicológico / Suspenso
Dirección: Charlie Kaufman
Protagonistas: Jessie Buckley, Jesse Plemons, Toni Collette, David Thewlis, Guy Boyd
Duración: 130 minutos
Año : 2020

Hay películas entretenidas (o que apuestan a serlo) y que por lógica deben ser cómodas para el espectador. Su interés está puesto en que entiendas absolutamente todo de la forma en que el guion lo propone, por lo que te explican hasta el último detalle de la manera más evidente posible, dejando poco espacio a la interpretación personal 
('Joker' un ejemplo reciente de lo que escribo). También hay cine que escapa de aquellos convencionalismos, que resulta incómodo de ver, que te revuelve y revuelve al punto de provocar tu rendición mental (¿aló, David Lynch?). Por ahí juega esta extraordinaria 'I'm thinking of ending things', una de aquellas películas llena de sabrosos detalles difíciles de agarrar en una primera instancia pero que una vez revelados no pueden sino acabar por volarte la cabeza. Como un libro necesario de revisitar para descubrir y maravillarte sus detalles. 

Es una propuesta arriesgada por tanto la que ha dirigido Charlie Kaufman, más aún considerando los tiempos inmediatos que hoy vivimos, tiempo que pocos quieren "perder" tratando de entender una película, pero bueno, de eso se trata el arte, ¿no? De proponer el choque, el quiebre cultural e ir contra lo establecido. 

(Importante: desde acá, hay spoiler. Vuelve por favor una vez que la hayas visto) "Pienso en cosas que terminan" debería ser el título en español de esta cinta (y no ese absurdo "Estoy pensando en dejarlo" con el que se ha publicitado). Yo lo prefiero en inglés porque transmite mejor el espíritu abierto de la película, la cual abre con una pareja dialogando en un auto mientras viajan hacia algún pueblo, donde conocerán al padre y madre de Jake (Jesse Plemons). En este primer acto los diálogos son sensacionales, llenos de un pesimismo adorable. Una mujer (Jessie Buckley) que reflexiona en torno a porque "continuamos en relaciones tóxicas que sabemos no van a ningún lado" y no deja de pensar en que quiere dejar al hombre que tiene al lado. "Porque es aburrido". Él, sin embargo, puede llevar su conversación sin ningún problema, es un hombre culto y pareciese ambos tienen incluso los mismos gustos, todo lo que ella ha leído o visto, él también lo conoce (primer guiño al espectador, para que nadie diga que la película es indescifrable jeje). En paralelo (otro guiño), la película nos mostrará a un hombre viejo realizando aseo en una solitaria escuela, acá comprendemos que él es realmente el protagonista de la historia, mientras que Jake y su novia no son sino representaciones de sus pensamientos, ideas, fantasías, miedos y frustraciones. Diálogos que rondan una y otra vez en su insegura mente. 

El segundo acto de la película se desarrollará en casa del padre y madre de Jake. Y acá se produce el desmadre, aunque es donde están todas las señales de lo que en realidad está ocurriendo. 
Jake muestra a su novia la granja de su familia, con múltiples metáforas respecto a la sociedad en la que vivimos ("la vida en una granja puede ser muy dura y cruel..." - afirma mientras cuenta la historia de un cerdo que debió ser sacrificado tras vivir una lenta agonía siendo devorado por gusanos) mientras que dentro de la casa aparecen giros temporales (Jake cuidando a su madre hasta el día de su muerte, por ejemplo) o un sótano que muestra el versus entre la pasión y la realidad (el gusto por el arte versus el vivir realizando aseo en una escuela). 

Finalmente, en la recta final todo dirige a Jake hacia su destino en la escuela, y a su final. Su mente intenta escapar pero no lo logra, desarrollando un epilogo majestuoso nuevamente lleno de infinitos detalles que son manjar de comienzo a fin. 

"I'm thinking of ending things" no es otra cosa que el dilema mental de un ser humano quebrado en la absoluta soledad a causa de sus inseguridades, miedos y tristezas. Llegar a viejo lleno de frustraciones sin superar puede ser muy duro para una persona, convivir por años con ese doloroso "y si...?" (¿Y si hubiera ido...? ¿Y si le hubiese hablado...? ¿Y si lo hubiese hecho...? ¿Y si hubiese tomado otro camino?) puede llevar a una persona a pensar una y otra vez en el suicidio, en que el sufrimiento debe terminar y que, por más que fantasees con una audiencia que escuchará atentamente tus reflexiones finales, en realidad a nadie le interesa tu existencia. 

Charlie Kaufman fue guionista en el pasado de bichos raros tales como "Being John Malkovich" (1999) o "Eternal sunshine of the spotless mind" (2004) pero dada su arisca propuesta había tenido pocas posibilidades como director. Es de esperar que tras esta película se le abran puertas, que el cine necesita mentes dispuestas a sacarnos de nuestra comodidad.

5 / 5 : Obra maestra. 

¿Lo mejor? Los infinitos simbolismos que representan la mente quebrada del protagonista. Maravilloso.
¿Lo peor? Nada. 
¿Dónde está? La vi en Netflix.